El día de hoy asistí con mi familia al
Museo de la memoria y tolerancia, (más información dando click en el link) y me he topado de frente con la crueldad humana, con recuerdos enterrados, con recuerdos sacados desde lo más profundo de las entrañas históricas y con otros, empolvados y olvidados por muchos.
Lo que me pareció muy interesante de este museo, son las placas en forma triangular que se encuentran junto a muchos de los segmentos de las exposiciones. En cada lado se encuentran tres distintas "clasificaciones" de acciones; no puedo recordar tal cual sus nombres y mi ejercicio periodístico no es bueno,por lo que olvidé anotarlas, pero era algo así como: la acción perpetuada, el acto de indiferencia y la acción valiente que hizo la diferencia.
La sala más grande está dedicada al "Holocausto", pero también hay otras exposiciones muy impresionantes que nos dejan apreciar hasta donde es que llega la intolerancia y los hechos crueles e inhumanos que ocasiona.
Personalmente, terminé exhausta, física, mental y sentimentalmente,pues me encontré con una gran sorpresa que prefiero no contarles para que vean de cerca, pero esta sorpresa me hizo imaginar la situación en la que esta se encontraba, me hizo transportarme a los momentos en que este objeto estuvo presente y no pude evitar llorar de rabia, de tristeza y decepción, y es que si bien este museo despertó en mí un gran sentimiento de decepción por la raza humana, también me ocasionó el sentirme más humana a pesar de todo, y sentir la seguridad de que podemos mejorar, que hay cosas por hacer en el mundo y puedo ser parte del cambio, como cada uno de nosotros, si lo decide, también puede serlo.
Las puertas del museo están más que abiertas, y los $45 que pagas por ser estudiante bien valen la pena, eso sí, vayan con tiempo, porque a mí me faltó observar detenidamente la última sala dedicada a México y a la intolerancia que se sufre dentro de nuestro país y contra él, por eso es obligatorio para mí el volver y así lo haré muy pronto.
Necesitamos abrir los ojos ante la situación actual que vivimos, y no excusarnos en que los hechos son mucho más grandes que nosotros y que por lo tanto, no podríamos intervenir para lograr el cambio. Uno entre millones puede hacer la diferencia, y la historia nos lo muestra una y otra vez.
Lleven a los niños, eso sí, no dejen de explicarles lo que están viendo y no los dejen solos, pero es importante que ellos también lo vean, y por su puesto los jóvenes con nuestras ganas de comernos el mundo, hay que usar nuestra pila en cosas productivas, ;).
Bueno,ya escribí mucho, así que yo me marcho a reflexionar sobre lo anteriormente escrito y otros meollos que en mi mente se han metido a propósito de mi visita.
¡Hasta la próxima entrada!